Toda organización, empresa o actividad industrial afecta el ambiente a través de sus actividades, productos o servicios. Esto incluye no sólo la extracción y explotación de los recursos naturales que el ambiente provee, sino la eliminación de aquellos residuos o desechos que resultan de tales actividades y que, dependiendo de las condiciones y lugares en que sean eliminados, pueden ocasionar un mayor o menor grado de daño o impacto ambiental.
La
industria emite cientos de contaminantes sólidos, del aire y el agua, que
contribuyen a la formación de smog, la acumulación de metales pesados y la
contaminación del agua por sustancias orgánicas, constituyen desechos sólidos
peligrosos y dañan de muchas otras formas a las comunidades y los ecosistemas.






